Desbloqueando nuestra creatividad

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Aunque pareciera ser tarea fácil, tener la cabeza libre de todos esos pensamientos que nada tienen que ver con nuestra creatividad no es tan sencillo; así como tampoco lo es mantener el enfoque. Y por supuesto que nada de esto mejora si sucede en medio de una crisis creativa. Cuando esto ocurre, es más que una lucha campal contra el mundo. Se trata de una lucha con nosotros mismos. Y es que aunque en ocasiones podemos ser nuestro mejor aliado, también podemos convertirnos en uno de nuestros peores obstáculos. Cómo seres humanos estamos constituidos de diversas capas y facetas. A veces somos unos y en ocasiones nos convertimos en otros. En momentos somos multicolores y después vivimos nuestro lado blanco y negro. Una de las facetas que se esconde dentro de todas esas "pluripersonalidades" es nuestro lado creativo. Esta parte de nosotros puede llegar a trabajar en muy buena armonía con nuestro lado razonable. Sin embargo, así como sucede incluso en las mejores relaciones, éstas pueden entrar en gran conflicto y poner a nuestros proyectos entre la espada y la pared mientras se lleva a cabo una batalla campal por poner nuestro lado creativo en orden.

El primer paso hacia una solución en todo problema es reconocer que tenemos uno y uno muy grande. Por lo general ignorar al elefante en la habitación nunca lleva a nada bueno y mucho menos a una solución. Puede que implique reconocer aspectos que seguramente no nos  robarán una sonrisa al confrontarlos. Tal es el caso de reconocer que el camino no es tan amplio como lo desearíamos y mucho menos cuando hemos caminado a través de él por días e invertimos gran parte de nuestra energía, e incluso recursos, para transitarlo hasta el final.

Todo problema tiene una amplia gama de soluciones, pero para poder verlas necesitamos hacerlo desde un punto donde tengamos una perspectiva un poco más amplia. Es algo así cómo cuando hemos perdido el rumbo en una calle desconocida y recurrimos a la aplicación del mapa en nuestros teléfonos para descubrir alguna nueva ruta que podamos caminar hacia nuestro destino. En estos casos normalmente se muestra más de una opción en el mapa. Cada una de ellas llega al mismo destino, la única diferencia es las calles que tendrás que recorrer. Es posible que en algunas de ellas tengas que invertir un poco más de tiempo en el recorrido. Continuando con la analogía, es posible descubrir con gran frecuencia que esa calle que nos parecía de gran extrañeza en realidad no lo es tanto, pues vemos con sorpresa que alguna calle que ya conocemos se encuentra muy cercana.

Probablemente el tiempo duele tanto o más que las energías que hemos invertido. El tiempo es un elemento que transcurre sin cesar y que nunca recuperamos. ¡Pareciera que nunca se tiene suficiente! Suele ser muy discreto e imperceptible y solo notamos las grandes cantidades de él que nos han dejado atrás al girar nuestra mirada hacia el pasado. Sin embargo para lograr desbloquear al instinto creativo es necesario trabajar con este difícil apego; sobretodo si nos encontramos al borde del caos. Probablemente no podemos detenerle, pero si podremos utilizar el venidero con mayor provecho a la hora que pongamos en marcha un mejor plan.

A veces funciona el trazar un plan, otras veces no. Pero siempre es importante esforzarse por tomarse un respiro (a veces es necesario forzarlo), para replantar la situación y ver un poco más allá. Replantearnos objetivos y prioridades suele ser un buen comienzo que nos brinda la oportunidad de descubrir nuevos horizontes, pero también es el momento perfecto para hacer algo diferente que nos permita evitar errores previos y trazar una nueva ruta.

El bloqueo creativo puede ser algo muy dramático, pero no es el fin del mundo (aunque a veces por mucho se le parezca). Solo hay que buscar el momento para tomarse las cosas con calma y replantear toda situación comenzando por el desapego de la energía y el tiempo invertidos, preparándose también para lidiar con la frustración, encapsularla y arrojarla muy lejos de nuestros nuevos planes. Evidentemente trabajar con cada uno de estos aspectos es mucho más complicado de lo que aquí se ha planteado. Pero es un buen comienzo para ver al gran elefante en nuestra sala e invitarlo a darle rienda suelta a nuestra creatividad.

¿Y tú? ¿Cómo vives y manejas al bloqueo creativo?