Todos tenemos algo que contar... ¡Todos tenemos algo que contar! ¿Todos tenemos algo que contar?

CONTAR

Hay frases cliché que dicen grandes verdades aunque a veces no parezcan tan obvias. ¡Todos tenemos algo que contar! Piensa en las platicas que se extienden en una sobremesa o en todo lo que conversas al reencontrar a ese amigo de tantos años atrás. ¿Cómo dirías todo eso sin articular una sola palabra? La comunicación es fundamental dentro de nuestras vidas y juega un gran papel dentro de nuestros sistemas sociales. Aunque para contar una historia no siempre se requieren de palabras habladas, sino simplemente de un lenguaje.

Escribir, además de la expresión oral,es uno de los medios que emplean a las palabras como elemento para contar una historia. Lo grandioso de escribir es que no tiene límites. (Por lo menos fuera de plataformas como Twitter que no aceptan más de 140 caracteres). Además los pensamientos quedan estáticos y permanentes (a menos que se decida modificar el texto). Es decir, cuando hablamos podemos repetir una idea una y otra vez sin estrictamente apegarnos a un diálogo. Es ahí cuando entramos en un juego de palabras en el que podemos expresar algo de diversas formas, incluso entonaciones; y aun así mantenernos fieles a la idea original.

Al escribir es nuestra voz interna la que habla. Nuestras manos son solo la herramienta para tomar esa instantánea de nuestros pensamientos que plasma en símbolos esperando ser leídos por la voz interior o exterior de alguien más. De hecho, es común que nos expresemos diferente al escribir que al hablar. Solemos ser un poco (o un mucho) más estructurados y las palabras son elegidas con cuidado, rara vez con prisas y cargadas de un momento de intimidad.

Aunque escribir es un medio gráfico de expresión, se diferencia en mucho de otros cómo el de las artes plásticas o las artes visuales que suelen tener algo en común. Dar un mensaje a través de un diálogo más abstracto y, aún sin desearlo, abierto a la interpretación. El lenguaje escrito también tiene esta gran apertura, pero las palabras son un un medio más directo y su entendimiento suele permanecer dentro de universo semántico de ideas. En el caso del dibujo, la pintura, la escultura, el grabado, el cine, la arquitectura (y sus respectivas variantes), el mensaje puede ser tan concreto y directo como se desee, al igual que abstracto y lleno de "secretos". Cualquiera que sea el caso, para consumir esta información requerimos de más filtros que en  el lenguaje escrito. Y es esto lo que posiblemente hace a estos medios de expresión tan adictivos y fascinantes. Desde mi punto de vista, sin importar que tan concreto sea el mensaje que el artista desee dar, un espectador siempre recibe un mensaje personalizado, hecho a la medida, con el que conecta en algún grado (o no).

Por supuesto que los seres humanos nos expresamos a través de mucho más medios. Puede ser a través de la belleza de movimientos coordinados que ofrece la danza o del conjunto de sonidos y silencios que brinda la música. También puede tratarse de la combinación de varios medios para decir algo al mundo, como lo es el caso del teatro o el cine. Seguramente he omitido mucho más de un medio de expresión a través del cual contamos historias. Pero caer en la omisión es casi imposible si tomamos en cuenta que el limite para expresarse es la creatividad. Y la creatividad es tan diversa como diversos son los individuos que generan ideas.

Todos tenemos algo que contar, aunque sea a nosotros mismos y como habrás visto, no es necesario ser un gran orador o escritor para hacerlo. El lenguaje son más que palabras y "escuchamos historias" no solo con los oídos. Lo importante es conectar con el interior y dejar fluir nuestras ideas, pensamientos y creatividad a través del medio que más nos inspire y así, comenzar a contar nuestras historias, porque ellas esperan ser escuchadas y probablemente no siempre serán entendidas, pero seguramente por más de uno apreciadas.

¿Cómo cuentas tus historias?