Cuando el color se convierte en un peligro y otras coloridas reflexiones

En una pequeña conversación con un amigo, tocamos el tema del color y aunque fue muy breve, me dejó reflexionando toda una tarde y noche. No fueron ni siquiera dos minutos dedicados al tema y ni siquiera estábamos hablando directamente de color, pero puedo decir que me hizo ver el color desde una perspectiva un poco diferente (que seguramente muchos ya sabemos) y aunque tengo noción sobre ello, se trata tan solo una de esas informaciones que amontonas en "el cajón del saber" sin piensas más en ello...

El color es un elemento especial que forma parte importante de la esencia de un objeto. Éste es capaz de transmitir un fuerte mensaje, revivir recuerdos y despertar emociones. La combinación de ellos complementa el mensaje y construye un concepto cada vez más abstracto. Los colores señalan infinidad de cosas en nuestras vida, pero también su significado está en función de la cultura. Algunos colores cargan con un fuerte estigma y otros más son los representantes de populares clichés. El uso de colores puede tensar o relajar una situación, en nuestro vestuario reflejan nuestra personalidad e incluso cierta seriedad. En los muros es capas de ampliar o comprimir espacios, de absorber o bloquear la luz. En el arte es una explosión de emociones y en la repostería una invitación al paladar... Los contextos e interpretaciones son innumerables y en función de cada situación... ¡Y es precisamente ahí dónde radica el peligro!

Me considero una persona que le encantan los colores vivos y en lo personal me gusta mucho el color, pero no hay que olvidar que el blanco también es un color y que al igual que el resto de sus compañeros cromáticos, también tiene una carga conceptual. La ventaja del blanco es su propiedad neutra, pero esto no significa que cargue con un significado neutro. En realidad el blanco tiene una fuerte carga significativa y emocional. Transmite paz y relajación; proporciona percepción de apertura en espacios y refleja la luz maravillosamente. Funciona como una excelente base e incluso es un gran comienzo con infinitas posibilidades al momento de agregar colores. Posiblemente por eso es el color preferido de los minimalistas.

El uso del color no tiene reglas (en realidad las tiene en la educación formal, aunque me gusta pensar que se trata más de estrictas recomendaciones). Al final cada individuo es libre de usarlos y hacer con ellos lo que le plazca. ¿Pero que hay cuándo presentamos algún objeto a terceros? Cómo ya lo mencionamos, los colores tienen una carga y ésta varía según la experiencia de cada individuo, por ello al ofrecer "color" a un tercero, las reacciones pueden ser contrastantes. Pongamos el ejemplo de las paredes en una habitación. Al pintarlas de un color estamos condicionando la experiencia del usuario y despertando en el emociones y recuerdos; lo cual significa que el porcentaje de personas que lo aceptan está limitado. De hecho, también lo hacemos al emplear el blanco, pero la carga neutral de este color es casi universal y potencia el éxito de aceptación por parte del observador.

Emplear color siempre es divertido, pero para el observador es información que es descifrada con diferentes códigos. El uso de colores no debería preocuparnos cuando se tratan como un medio de expresión en el que la comunicación está intencionada a ser unilateral. Por el contrario, si lo que se desea es captar la aceptación del mayor número de observadores, el blanco es una gran opción. No se trata de limitar la creatividad, pero si de dirigir un claro mensaje al público correcto. Tal es el caso de ofrecer un inmueble u ofrecer un espacio para decorar (como un salón de eventos). De hecho no es ningún accidente que el papel sea blanco. Se trata de ofrecer un "lienzo" en el que el usuario pueda expandir su imaginación y plasmar sus propias ideas en función de sus propias experiencias con el color. Al ofrecer "blanco", éste siempre puede ser acentuado con pequeños detalles en otras colores los cuales siempre contrastarán con él y que seguro ofrecerán sutiles sugerencias en la transformación de este lienzo.

"Emplear color siempre es divertido, pero para el observador es información que es descifrada con diferentes códigos".

Emplear color puede ser un peligro solo si no se toma en cuenta el contexto adecuado. Cuando el color es empleado como medio de expresión, estamos en la zona segura, pues la intención era brindar una experiencia unilateral. Pero cuando lo que esperamos es una respuesta, el color puede ser un peligro si no se es congruente con el contexto o si limita o condiciona la experiencia del usuario sin intención alguna. El blanco siempre es una gran opción para permitir al observador imaginar y proyectar un espacio hacia el futuro. Por el contrario, si lo que deseamos es transmitir un mensaje específico, tendremos que escoger el color adecuado que ponga nuestras intenciones en contexto. En conclusión es peligroso usar el color indiscriminadamente, pero siempre se puede transitar por el camino seguro si se tiene ne cuanta todas estas observaciones. ¿Cuán es tu experiencia con el color? ¿Has tenido alguna de estas peligrosas experiencias al respecto? ¡Compártelo!

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.