Un año entre trazos, líneas y otras cosas…

No sé qué tan normal sea, pero he notado que cuando se tiene una actividad creativa, es muy difícil mantener un ritmo constante durante todo el año. Si trazáramos una gráfica, seguramente esta estaría llena de crestas y valles. Cuando se está lleno de inspiración, no se sabe cuándo parar, pero también son bastos los momentos en los que no se sabe cuándo comenzar…

Si la calidad de un año se midiera con los trazos que hacemos en su transcurso, probablemente el resultado sería muy análogo a la vida misma. Puede que vivamos momentos llenos de intensidad; pero también están esos momentos en los que nos tomamos todo con calma, así como esos otros que nos llenan de ansiedad. Tomar todo aquello que hemos creado durante estos 365 días y reflexionarlo podría ser una gran sorpresa. Podríamos ver a través de líneas el reflejo de nuestros buenos y malos momentos, por lo menos en el aspecto creativo.

No hay año que no tenga algo de bueno y muchas personas suelen utilizar la cantidad de estos buenos instantes para valorar su calidad. Esto no tiene que ser necesariamente así. En mi opinión un año creativo debería de valorarse por los aprendizajes adquiridos y por la satisfacción que este nos ha dejado. Reflexiona un momento y seguro descubrirás que no importa que tan mal te haya ido, siempre has aprendido algo. Esto puedes verificarlo si comparas tus creaciones de dos años consecutivos. ¿Qué cambios notas? ¿Ha cambiado tu estilo? ¿Cómo relacionas esto con lo que estabas viviendo es aquel momento? ¿Lo ves? ¡Vaya que has aprendido!

Los malos momentos también cuentan ¡Y mucho! Gracias a ellos nos damos cuenta de lo afortunados que hemos sido en vivir lo bueno. Se trata de un elemento de contraste. No es que necesariamente tengamos que ver qué tan bueno ha sido nuestro año a través de ellos, pero sí que ayuda reconocer el buen referente que estos instantes son. No en vano dicen que: “¡No hay mal que por bien no venga!”

El mirar en retrospectiva hacia el año que pasa es una gran oportunidad no solo para reflexionar, sino también para tomar decisiones. Decidir firmemente que puntos deseamos fortalecer y que deseamos dejar atrás para encaminarse hacia un nuevo comienzo. Solo cuando reconocemos lo que hemos vivido y aprendido, sin importar que tan bueno o malo haya sido, podemos hacer de manera conscientemente un bosquejo de nuestro futuro. ¡Y qué mejor manera de hacerlo que con trazos, líneas y otras cosas!

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.