Revolución: Una voz al cambio

La mejor evidencia de la reinvención somos nosotros mismos; y si no mira a la persona que eras hace cinco o diez años. Es muy probablemente que hayas cambiado y que mientras transcurría ese tiempo no hayas percibido dichas transformaciones. Solo cuando miras nuevamente hacia atrás es cuando eres consciente ese contraste. Pero esto no solo sucede a nivel físico. No solo nuestra apariencia cambia… también lo hace nuestro interior, nuestros ideales y nuestras ideas…

No importa que tan renegado se esté al cambio, este llega aún sin ser invitado. Hay quienes aseguran que está vinculado directamente con el proceso de madurez, pero aunque no dudo de este estrecho vínculo, no me atrevería asegurar que todo cambio es un paso en este camino.

Los cambios son necesarios, ellos nos llenan de nuevas experiencias, nos ofrecen nuevos senderos y sobre todo nuevas posibilidades. Ellos revelan nuestras diversas “capas” y facetas; además de sorprendernos cuando los “¡Yo nunca haría eso!” se desvanecen y recordamos con una ilusa sonrisa nuestra declaración.

Los cambios implican riesgos. Es probable que a veces tengamos la mala suerte (o buena, según sea el caso) de vernos obligados a implantarnos en nuestras vidas de manera drástica. Pero también es cierto que todos estamos en constante cambio, reinventándonos día a día y moldeándonos con las experiencias que acumulamos día con día independientemente de nuestra edad. Por supuesto que son los primeros cambios los que tienen mayor impacto y a los que solemos poner un poco de resistencia.

Negarse a cambiar es como negarse a crecer. No importa cuánto te empeñes en evitarlo, el proceso se terminará dando tarde o temprano. Lo más interesante es que lo que hemos dejado atrás permanece siempre con nosotros como experiencia acumulada. Siempre podremos volver a abrir ese baúl para echar un vistazo y tomar decisiones más sabias o por lo menos mejor fundamentadas.

Las ideas son un ejemplo y elemento dramático a la hora de ejemplificar el proceso de cambio. Cuando surge alguna es muy probable que la pongamos “en tela de juicio” antes de su ejecución. Si no nos funciona o nunca fue ejecutada, la podremos enviamos a una “cajita” en la que no solo puede ser consultada de nuevo, sino que también reciclada.

Volviendo un poco al tema que concierne a este espacio, podemos tomar de ejemplo las obras de diversos artistas y como se ve reflejada una vida en su obra. Se me ocurre el caso de Fernando Botero, este pintor y escultor de origen colombiano caracterizado por sus personajes de complexión robusta. Pues bien, sus pinturas no siempre fueron así. Antes de llegar ahí experimentó con diferentes temas, hasta que encontró su estilo. Probablemente no sería tan fácil percibir la relación entre una de sus obras de su etapa temprana con su etapa de resplandor, pero el fenómeno de la revolución en su estilo sería innegable.

Cuando miro la obra de diversos artistas en el transcurrir de los años y décadas, sin importar si se trata de pintores, dibujantes, ilustradores, escultores, etc., me gusta imaginarme la historia que hay detrás. Pienso en los cambios que pudieron haber experimentado que los llevo a tomar tal o cual decisión. Pero claro que no se necesita ser crítico de arte para hacerlo. Al final todo lo que se necesita es la apertura por dejarse “sentir” y poseer un poco de sensibilidad que nos permita traducir lo que está ante nuestros ojos con el código de nuestras experiencias. Eso es lo bello, cuando descubrimos nuestros cambios a través del reflejo del proceso de cambio de otro ser humano. Probablemente una interpretación muy alejada de la del artista, pero no somos Freud para averiguar la verdad ni tampoco tenemos esa obligación como espectadores.

Cambiar puede ser el constante “drama” de nuestras vidas, pero entre mayor aceptación, menor es el impacto negativo. Se trata de abrazar esos cambios que nos han llevado a donde estamos hoy y ver cómo ha cambiado nuestra vida. Si no estás satisfecho, piensa en el potencial que tiene el tomar el control de estos cambios y si por años te han llevado a un camino que tú no esperabas, tal vez sea hora de darles el camino deseado. No en vano le llaman a este proceso el“tomar las riendas de tu vida”.

Si sigues este espacio, seguro es porque eres una persona creativa. ¡En hora buena! Eso te dará una herramienta más para hacer frente a está “revolución” y llenarla de color (o de blanco y negro si eres minimalista). Lo importante es hacerle frente al cambio y reconciliarnos con él. ¡Seguro te llevarás una agradable sorpresa!

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.