Comprando lápices como quién compra zapatos

It is not surprising that the consumer phenomenon is the order of the day and you have surely experienced how difficult it is to resist it. Sometimes I wonder if we all really have a recurring weakness for buying certain products. Does this give us a little more happiness? The personal answer is yes, but I'm glad that buying "color" is what makes me smile ...

I was watching a television program, while visitors in a house were surprised at how many shoes the hostess had, some of them apparently unused. A few guests could not help but express their surprise by asking how that was possible, to which she replied that it was an impulse and that many of those shoes were still waiting for the perfect moment to be worn. That's when all my colored pencils and other unused materials came to my mind and I accepted that there was not much difference between what was happening on the screen and in the drawers of my desk.

Buying "color" is for some a "healthy addiction" as long as these acquisitions do not affect our pocket. It's about acquiring products that will later give rise to our inspiration and creativity, but also those that remain intact for months or even years, adding to a collection that one day hopes to reveal a job. In this case insurance is about products whose goal was to tear a smile at the time of purchase.

With time you realize that you have a small unconscious tendency to collect that generates an inexplicable pleasure. Probably at this time you are denying it with your head, but think how difficult it is to get rid of those products with the hope that one day you will use them and even though they are not your favorites, there is already an affective bond between you and those who have been accompanying for some time now.

Probably the subject is taboo. It is not easy to accept that you have a compulsion for these purchases, much less when you yourself had not noticed. Nor is life easier once you discover it, because the impulse to buy "color" will not disappear, only now it will be accompanied by that uncomfortable feeling that resembles guilt or guilt itself.

I do not know how dramatic it is to buy colors like who buys shoes. When finar, there is a big difference in the price of these products, although there is also

Gucci

of these materials. In the end the important thing is to enjoy and it will surely be worthwhile to think a little about what and if we really need it. If this attempt does not help, then perhaps the best thing is to surrender and later plan a project shaped by guilty pleasures.

Note: Freellustration_BLOG publication. Freellustration is a space that preceded The Creative Bad and all the publications were imported into this space.

Algunos lápices de colores "culposos".

No es sorpresa que el fenómeno consumista esté a la orden del día y seguro has experimentado lo difícil que es resistirse a él. A veces me pregunto si en verdad todos tenemos una debilidad recurrente por comprar ciertos productos. ¿Acaso nos brinda esto un poquito más de felicidad? La respuesta personal es sí, pero me alegra que comprar “color” sea lo que me arranca una sonrisa…

Me encontraba viendo un programa de televisión, mientras visitantes en una casa se sorprendían de la cantidad de zapatos que tenía la anfitriona, algunos de ellos aparentemente sin usar. Unos cuantos invitados no pudieron evitar externar su sorpresa preguntando cómo era eso posible, a lo que ella respondió que se trataba de un impulso y que muchos de esos zapatos estaban aún a la espera del momento perfecto para ser usados. Fue entonces cuando todos mis lápices de colores y otros materiales sin utilizar vinieron a mi mente y acepté que no había una gran diferencia entre lo que pasaba en la pantalla y en los cajones de mi escritorio.

Comprar “color” es para algunos una “sana adicción” siempre y cuando estas adquisiciones no afecten nuestro bolsillo. Se trata de adquirir productos que posteriormente darán salida a nuestra inspiración y creatividad, pero también los hay que permanecen intactos por meses o incluso por años, añadiéndose a una colección que espera algún día revelar un trabajo. En este caso seguro se trata de productos cuyo objetivo era arrancarnos una sonrisa al momento de la compra.

Con el tiempo te das cuenta que tienes una pequeña tendencia inconsciente a coleccionar que genera un inexplicable placer. Probablemente en estos momentos lo estés negando con la cabeza, pero piensa lo difícil que es deshacerte de esos productos con la esperanza de que algún día los emplearás y a pesar de que no son tus favoritos, ya existe un vínculo afectivo entre tú y esos que te acompañan ya desde hace algún tiempo.

Probablemente el tema es tabú. No es nada fácil aceptar que se tiene una compulsión por estas compras y mucho menos cuando ni tú mismo lo habías notado. Tampoco es más sencilla la vida una vez que lo descubres, pues el impulso por comprar “color” no desaparecerá, solo que ahora irá acompañado de ese incomodo sentimiento que se parece a la culpa o la culpa misma.

Yo no sé qué tan dramático sea el comprar colores como quien compra zapatos. Al finar hay una gran diferencia en el precio de estos productos, aunque también existe el

Gucci

de estos materiales. Al final lo importante es disfrutar y seguramente valdrá la pena el pensar un poco el para qué y si de verdad lo necesitamos. Si este intento no ayuda, entonces tal vez lo mejor sea rendirse y posteriormente planear un proyecto plasmado de placeres culposos.

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