Pienso, luego… ¿Existo?

Seamos sinceros, rara vez pensamos en lo que estamos haciendo mientras creamos. Más bien se trata de un impulso que nos mueve y dirige nuestras acciones derivando en un hermoso resultado…

Seguramente has escuchado sobre la teoría de la “generación espontánea”, pues posiblemente en el mundo de la biología ha sido descartada, pero en el campo de las artes, no hay la menor duda de que este fenómeno está más que vigente y que las ideas son capaces de materializarse de la nada. Muchas veces en la forma de un “chispazo destellante”, pero otras como esa “voz interna” que no nos deja en paz, hasta que le damos su espacio en este mundo.

Aunque en ocasiones trabajamos sobre una idea; es decir sobre un concepto que ya ha dado muchas vueltas en nuestra cabeza, el resultado es con frecuencia diferente a nuestras expectativas. Algo dentro de nosotros fluye e impregna la esencia de nuestros proyectos. En cierta manera, dejamos una parte de nosotros. Pero la buena noticia es que la inspiración yla creatividad son recursos renovables que alimentan la energía de nuestra espontaneidad.

Inspirarse también requiere de nuestros pensamientos y nuestra energía creativa, pero esos son tan solo unos ingredientes que detonan nuestra “determinación creativa”. Es por eso que probablemente desde cierto punto de vista los pensamientos tienen una relación con la “existencia”, pero no son un factor determinante, pues muchas veces primero se crea y luego se piensa… ¿Te suena familiar?

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.