Emancipación del estilo.

 Vivimos en un mundo lleno de reglas y costumbres, donde constantemente se nos dice qué hacer y cómo hacerlo. Manejar nuestro estilo en el dibujo no escapa a estas prácticas. Pero cuando el momento correcto ha llegado, recorremos nuestro propio camino e iniciamos nuestra emancipación…

Cuando empezamos a desarrollar una habilidad es importante seguir un camino que nos brinde cierta seguridad contra el fracaso y nos ayude a emplear nuestro tiempo de manera más efectiva acelerando el proceso de aprendizaje. Este papel lo juegan las reglas, que no deberían ser entendidas como tal. Se trata de una serie de procedimientos que ya han sido probados y que sugieren al aprendiz un procedimiento para lograr un resultado. Un ejemplo podría ser la fuerza con la que se tiene que deslizar un lápiz sobre el papel para obtener ciertos tonos. El carácter de “reglas” es solo una característica dentro del sistema de aprendizaje para establecer parámetros que permitan evaluar los resultados y sistematizar el proceso dándole estructura, orden y estableciendo metas fijas en las que se deberán haber adquirido ciertas habilidades.  

Aun siendo un aprendiz muy aplicado, desarrollamos paralelamente nuestros propios gustos, vicios y virtudes. La combinación de todos ellos nos lleva a un ligero estado de “rebeldía”. Poco a poco vamos descubriendo que existe más de una manera de hacer las cosas, o simplemente desarrollamos distintivos dentro de nuestros trabajos, de tal manera que no hace falta una firma para reconocer a su autor. Es aquí cuando reconocemos el desarrollo de un estilo propio; que es dinámico, pero a la vez fiel a nosotros mismos.

Inesperadamente llega un día en el que ponemos sobre la mesa todo lo que hemos creado. Es entonces cuando nos encontramos con dos personas dentro de nosotros: el “yo formal” y el “yo autodidacta”. El primero es nuestra versión que es consciente de todas esas reglas y recomendaciones que hemos acumulado en nuestro proceso de aprendizaje. El segundo corresponde a nuestro lado rebelde, gustoso de experimentar y encontrar su propio camino. Curiosamente ambas partes se necesitan y complementan. No podríamos hablar de emancipación sin antes haber estados sometidos a algo y poco probable es que hubiéramos seguido este camino en estilo sin antes haber recorrido la “vereda” que ya han trazado otros.

La emancipación del estilo tiene que ver con autodescubrimiento, pero también con autoreconocimiento. No se trata de “rebeldía pura”; sino de satisfacer esa necesidad de recorrer nuestro propio camino. Se trata de un evento que sucederá tarde o temprano… del momento en el que comienzas a ser diferente y que pocas veces se reconoce mirando al presente, pero que se manifiesta con especial brillo cuando miras al pasado. 

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.