Aferrándose a un proyecto…

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Llega un momento en la vida de toda persona creativa en el que llega un proyecto, del cual pareciera que tenemos una idea clara, pero en el momento que empezamos a trabajar en ella, no sabemos por dónde empezar. Hojas de papel desperdiciadas, la punta del lápiz rota repetidas veces, mal humor… Y seguimos sin poder entender. ¿Cómo es qué algo que parece tan simple en nuestra mente, es tan complicado traerlo al mundo real?...

Aferrarse a un proyecto pudiera ser una experiencia más común de lo que nos imaginamos. Sin duda una muestra de perseverancia para nosotros mismos. Pero también puede convertirse en una etapa de estrés que por instantes nos roba nuestra tranquilidad y, en casos más extremos, nuestras noches. Y es que a veces pareciera que nuestras ideas son dictadas por un pequeño “duendecillo”  que no nos deja en paz y que exige un comienzo perfecto, pero no nos brinda la más mínima pista de cómo hacerlo.

Estos episodios pueden ser un peligro, pues pueden motivarnos a abandonar nuestro proyecto. Pero no tiene porqué ser así. ¡Lo que no sucede hoy, tal vez suceda el día de mañana! Para ello es recomendable que tomes en consideración los siguientes tres puntos.

Qué no dé frutos a la primera, no significa que no dará frutos jamás. Algunas ideas requieres un poco más de paciencia que otras para convertirse en un proyecto, por ello te recomendamos una vez más tomar nota de ellas para evitar que caigan en el olvido. Así siempre podrás volver a tomarte un pequeño tiempo para reflexionarlas con más calma.

Borrar las huellas que dejas a tu paso puede hacer que pierdas tu camino. Así como en el cuento de “Hansel y Gretel”, cada uno de tus intentos por darle forma a tu idea es una “migaja de pan en el camino”. Muy probablemente más de una ocasión tengas que volver atrás y detenerte en un punto en específico para redireccionar tu camino. Por eso es recomendable que conserves cada uno de tus bocetos aunque muchos de ellos parezcan una idea fallida.

Tener en cuenta que siempre existe más de un camino para llegar a un lugar. Claro que existe un camino para poder lograr nuestro proyecto. Pero no hay que tener en cuenta que es posible que el camino que estamos siguiendo es incorrecto o que el camino puede ser más largo de lo que nos habíamos imaginado.

Todo esto suena muy sencillo en palabras, pero llevarlo a la práctica requiere mucho esfuerzo. Sobre todo porque cuando nos bloqueamos estamos invadidos un tanto por la frustración, la cual tiende a nublar nuestra visión y a negar el amplio panorama que posiblemente tenemos enfrente de nosotros. ¡Recuerda que paciencia y perseverancia son la clave!

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.