“No perfecto” también está bien.

La exigencia de los tiempos modernos nos ha exigido perfección en todos los ámbitos de nuestra vida. “Perfecto” es deseable en cualquier actividad, pues cada vez hay menos pretextos para no lograrlo. Por otro lado también se vale que en ocasiones dejemos el estrés a un lado, porque lo “no perfecto” también está bien…

Lograr la ausencia de error o defecto es una tarea exhaustiva y en algunos casos un reflejo obsesivo. Más sin embargo quisiera partir de la idea de que no todo lo perfecto es bello, ni toda imperfección es sinónimo de un mal trabajo. Dentro de muchas disciplinas artísticas, el verdadero significado de la obra está en lo burdo y lo imperfecto, ya que estos ingredientes son los que paradójicamente hacen ciertas piezas perfectas y únicas. Algunos de nosotros nos topamos con una serie de “accidentes” al acumular trazos. Algunos de ellos decidimos borrarlos, pero otros los conservamos y cambiamos el rumbo que teníamos planeado. El resultado puede sorprendernos a nosotros mismos y de vez en cuando estos accidentes nos conducen a la mejora.

 

¿Pero qué pasa cuando la imperfección es un invitado incómodo en nuestras vidas? La perfección en las manos de los artistas no apareció por generación espontánea. Antes de haber perfección existió la imperfección. Los más afortunados encuentran en algún momento el nivel de imperfección con el que se sienten cómodos y desarrollan así un estilo. Otros desarrollan su perfección a niveles que el ojo observador no detecta más la imperfección, pero la autocrítica siempre la delatará. El autor siempre sabe dónde se esconde.

“No perfecto” también es bueno. Se trata de decidir en qué momento dejar a un lado nuestra obsesión y empezar a disfrutar lo que hacemos. Una vez que hayamos encontrado nuestro rango de “imperfección-confort”, aprendamos a aceptarlo, disfrutarlo y convertirlo en virtudes. A veces el error es tu sello personal. Por último quisiera dejar en claro que “no perfecto” no es sinónimo de “mal hecho”. A lo mal hecho siempre le falta ese toque de motivación, dedicación y compromiso; perdemos de vista nuestro objetivo o simplemente nunca lo tuvimos claro. En cambio la imperfección es simplemente el reconocer que somos humanos y solo el humano crea arte.

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.