Intolerancia. ¡Más cercana de lo que nos la imaginamos!

En esta ocasión he decidido hacer una excepción en la selección del tema desviándome un poco del enfoque creativo, pero que no deja de ser de nuestro interés y menos cuando formamos parte de diversos espacios en la red, ya sea como lectores o autores: la intolerancia en Internet... 

Al navegar por la web y visitar diversos sitios de noticias, blogs y otros diversos espacios de opinión no deja de sorprenderme todo lo que sucede en la sección de comentarios de cada nota. La intolerancia, racismo, xenofobia, clasismo y muchas otras formas de expresión negativa parecen casi siempre estar presentes. Los comentarios suelen tornarse extremistas y discusiones carentes de respeto son alimentadas, incluso en algunos casos desviándose completamente la temática principal del artículo publicado.

El fenómeno no es menos preocupante al dirigir nuestras miradas a las redes sociales, donde al parecer alimentamos nuestra tendencia a ver el mundo solo en blanco y negro; en los buenos y los malos; en los moralistas y los inmorales; en los que tiene la razón y los que no la tienen… Las percepciones y opiniones son de alto contraste y muy pocas veces encuentran un punto de conciliación.

Es preocupante ver los diversos tonos que alcanzan las discusiones en la web. La desacreditación total, los insultos y las amenazas están a la orden del día y son tan solo algunas formas en las que expresamos acuerdo o desacuerdo. Lo triste es que parece que nuestro lenguaje, así como nuestra capacidad crítica, ha sido limitada a tan solo eso.

Si bien es cierto que la polémica y desacuerdo son parte del debate y la discusión; es alarmante ver como son los únicos elementos y filtros con los que aparentemente hemos aprendido a tratar los temas. Y peor aún, estos elementos los empleamos a partir de una base de odio e intolerancia, lo que también tiene efectos colaterales al restar seriedad y enfoque en el tema. Repentinamente toda la discusión se torna en una batalla concentrada totalmente en defenderse el uno del otro, más que defender posturas. Desgraciadamente todo lo que pasa en la red, parece tratarse de tan solo un reflejo de como es que polarizamos y discutimos los problemas sociales en la realidad.

Es muy cierto que tenemos el derecho de la libertad de expresión y que este derecho debe de ser ilimitado, siempre y cuando no atentemos contra los derechos de terceros. Pero también es muy cierto que dicho derecho debe ser ejercido con responsabilidad. Quizás se trata de una recomendación que hemos escuchado miles de veces, pero a parecer no ha sido suficiente para que lo entendamos. Aún parecemos olvidar que somos responsables de las consecuencias de nuestras acciones. Y por consecuencias no me refiero a acciones represivas de tan valioso derecho; sino a todo lo que genera el privarnos nosotros mismos de discutir los temas con seriedad. ¡En realidad la mayor represión es ejercida por nosotros mismos contra nosotros mismos!

Nunca antes en nuestra historia habíamos tenido la oportunidad de tener tantos foros de discusión a nuestro alcance. Nunca antes habíamos tenido la oportunidad de intercambiar opiniones y discutir temas como ahora la tenemos. Lo triste, frustrante y decepcionante de todo esto es el como estamos desperdiciando estas oportunidades para crear una conciencia colectiva, dónde a través de la discusión de los temas se enriquezcan nuestros conocimientos, percepciones y puntos de vista, además de “moldear” y “pulir” nuestras posturas a través del debate y la información.

Naturalmente el enojo, la rabia, la frustración y el desacuerdo son elementos que no se pueden apartar de muchas discusiones por su naturaleza, pero incluso dichos sentimientos pueden ser expresados con tolerancia y respeto hacia las opiniones encontradas. El expresarse desde estos elementos es benéfico para la discusión pues nuestras posturas son tomadas con mayor seriedad e inducen a continuar con la discusión dentro del mismo tono independientemente si se trata de apoyar, contradecir o aportar un nuevo punto de vista.

Por supuesto que es responsabilidad de todos el elevar nuestra discusiones en los foros de discusión y redes sociales. Se trata de un fenómeno que no puede, ni debe de ser ignorado. Recordemos que a pesar de tratarse de espacios virtuales, la intolerancia se materializa en nuestro entorno. Si no tan solo miremos a nuestro alrededor y evaluemos como hemos fortalecido la discriminación y la intolerancia misma sin mirar que todos somos diferentes, pensamos diferente, tenemos historias y posturas diferentes, pero aún así tenemos la responsabilidad de crear un mundo en el que haya lugar para todos y nos sintamos los más felices posibles. Eso solo lo lograremos evitando transgredir los derechos de los demás y empezar por tomarnos enserio nuestras discusiones en la red puede ser tan solo un pequeño ingrediente, pero un gran comienzo.

Por último finalizo con esta frase del escritor y poeta inglés Henry Dean Alford: “Escribe como quisieras hablar; habla como piensas (…). Sé lo que predicas, y, dentro de la prudencia, predica lo que eres”.

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.