¿Quién necesita un amor si se tiene lápiz y papel?

Finalmente ha llegado San Valentín y el mundo “grita su amor a los cuatro vientos”. El amor está por todos lados y los anti-románticos también. Pero el amor es tan grande que no solo aplica a personas. Por ello no veo impedimento para que en este día también nosotros manifestemos el romance que tenemos con el dibujo…

¿Recuerdas esa ansiedad que se siente por ver a aquella persona que te ha robado el corazón? Pues esa misma sensación la experimentamos los que amamos dibujar cuando llega una idea a nuestra mente y no podemos esperar un segundo más para tomar lápiz y papel y poner manos a la obra. Es así como experimentamos ese momento pasional que retrata nuestros pensamientos y que tiene una lista de ventajas que lo convierten en un “amor incondicional”.

Esta ahí cuando lo necesitas. Vas caminando por la calle o te encuentras en tu oficina. De pronto surge un “chispazo” en tu cabeza y sabes que es momento de tomar lo que tengas a la mano para dibujarlo antes de que desvanezca. Solo necesitas un lápiz, bolígrafo o cualquier otro objeto que deje rastro y una ridícula superficie de papel como una servilleta, la parte trasera de una envoltura, un pedazo de cartón o las hojas recicladas de tu oficina.

Exige tiempo, pero tú decides cuando dárselo. Como toda actividad, dibujar requiere que le dediques tiempo (a veces muuucho tiempo). Afortunadamente tú tienes el control sobre tus tiempos destinados a liberar tus trazos. Estos espacios pueden ser tan divertidos, relajantes o íntimos como quieras. No es mala idea citar a tu actividad en el café de tu barrio o en un parque donde seguro mantendrán una agradable charla o tan solo contemplarán juntos el paisaje.

Siempre te entiende y te hace sentir bien. Tal vez los demás no entiendan tus dibujos (en ocasiones es mejor que no lo hagan), aun así tú sabes que existe una complicidad especial entre tú y tus obras. El dibujo suele ser una manera de relajarte y también te ofrece la posibilidad de desahogar tus preocupaciones. Aunque una ilustración esté expuesta a ojos de cientos de personas, a veces solo tú sabes el mensaje que hay dentro. Eso convierte al dibujo en un excelente confidente.

Te mantiene satisfecho. Puedes dibujar y dibujar, pero tú sabes siempre cuando parar o darte una pausa para continuar más tarde. Siempre puedes volver al papel para liberar esos momentos de ansiedad por hacer trazos.

Como puedes ver, el dibujo puede ser una gran compañía y confidente. No se necesita ser un gran artista para mantener una relación con él, pero si necesitas tenerle aunque sea un poco de amor para disfrutarlo. Dibujar también puede convertirse en una “relación tormentosa” si se hace forzadamente (si no te gusta dibujar y haz tenido que hacerlo, sabes a lo que me refiero). ¡Ah! Y una buena noticia: En la gran mayoría de los casos, este romance también es compatible con tu pareja sentimental.

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.