¡Detrás de un dibujo! (Breve nota)

No todo el que dibuja busca ser famoso ni dar a conocer sus obras al mundo. Existen aquellos que conservan sus trabajos celosamente y probablemente pase mucho tiempo antes de que estas obras vean la luz del sol, pues hay quien dibuja solo para sí mismo. Sea cual sea el caso, toda obra tiene una motivación que se refleja en el resultado...

Algo que puedo afirmar con seguridad es que no existe persona que dibuje que no lo haga por amor. Probablemente es la mayor de las coincidencias que podemos tener todos aquellos que plasmamos nuestros pensamientos sobre papel.

El decidir el motivo para un dibujo a menudo no es tarea fácil, pero basta con que empiece a tirar trazos por aquí y por allá para que el motivo se revele por sí solo. Casi siempre el resultado es más que satisfactorio; lamentablemente no siempre es el caso y me dedico a borrar toda la superficie para empezar de nuevo.

Sin importar la constancia, todos nos hemos llegado a ausentar de la realidad por unos instantes al tener un lápiz en la mano. Incluso cuando la meta del dibujo es plasmar la misma realidad. En ocasiones selecciono alguna lista de reproducción en mi portátil para que me acompañe durante mis trazos;  después de algún tiempo la música llega a su fin y es tanto mi disfrute que a veces llega a pasar más de una hora antes de que me decida a oprimir nuevamente el botón de reproducción.

Dibujar es una actividad que suele estar acompañada de relajación. Cuando dibujas, dejas un poco de ti sobre el papel. A veces son preocupaciones disfrazadas de alegrías. En otros casos puede tratarse de alegrías plasmadas en tristezas o incluso cada emoción plasmada dentro de su emoción propia. Lo que sí seguramente habrás notado es la claridad que viene a tu mente, aunque sea por unos minutos, después de esas sesiones de trabajo.

En resumen, dibujar es para muchos de nosotros una de las grandes libertades que nos podemos permitir. Para muchos otros es una herramienta que va acompañada de auto-conocimiento y que seguramente nos pone constantemente a prueba, pues siempre esperamos que nuestro próximo dibujo sea mejor al anterior. También reta nuestra paciencia, pues en la mayoría de los casos la calidad del resultado es directamente proporcional al tiempo que le dediques. A pesar de todo ello el dibujar no deja de ser un placer.

Es comprensible que si no te gusta dibujar, te resulte extraño todo lo que aquí describo, pero afortunadamente todos tenemos una pasión y seguro encuentras en alguna otra actividad lo que nosotros encontramos en el dibujo.

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.