¡Qué bonito es lo bonito!

Es casi imposible desvincular las palabras estética y diseño, pero ¿Tiene que estar la estética necesariamente vinculada con “lo bonito”?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define bonito de la siguiente manera: “Lindo, agraciado de cierta proporción y belleza”. Pero nuevamente nos topamos con conceptos subjetivos como: lindo, agraciado y belleza. Palabras que son difíciles de definir objetivamente cuando se tratan como tales, pero que cobran sentido al interpretarlas a través de nuestras percepciones.

¿Quién define la belleza? Siempre que nos remontamos a una época, podemos ver como abundan obras que suelen tender hacia una misma corriente. Es así como en arquitectura nos encontramos con el estilo barroco, gótico, modernista, post-modernista e incluso futurista entre otros. Cuando vemos un edificio, es fácil clasificarlo en alguna de estas categorías de acuerdo a sus rasgos y detalles e incluso conocer, con gran probabilidad de acierto, en qué periodo de tiempo fue erigido. En este ejemplo podemos ver los estándares de belleza que marcaron diferentes periodos de tiempo. Incluso algunos llegaron a evolucionar y desarrollarse, dando lugar a un nuevo estilo y, por lo tanto, cambiando el concepto de belleza de la época. Los culpables: los grandes innovadores en su respectivo tiempo. Suelen ser un ícono y un ejemplo a seguir. El estilo en los diseños de estas personas suele ser demandado por el consumidor y su gusto, que está particularmente condicionado al entorno en el que le toca vivir. Es así como existe una codependencia entre consumidores, quienes suelen definir qué quieren, y diseñadores, quienes están dispuestos a desarrollar y reinterpretar las ideas y conceptos. 

¡Ahora lo bonito es esto! Como consecuencia de la reinterpretación, la cual suele adaptarse a las necesidades de nuestra vida, evolucionan los conceptos. En ocasiones a tal grado que llegan a ser irreconocibles con sus antecesores. A veces hemos sido sorprendidos por nuevas ideas, la tecnología es un claro ejemplo de ello, y hemos tenido que replantearnos el mundo alrededor de estos nuevos productos, impactando y transformando el lugar en el que vivimos. Esto viene acompañado de una tendencia que es adoptada por las personas y puede perdurar por un largo o corto tiempo. Hoy en día son tantas las fuentes y corrientes en los diferentes ámbitos de diseño que podemos observar la coexistencia de ellas y tener más de una interpretación de lo que es “bonito”. Podemos concluir que la idea de lo bonito es colectiva, pero no generalizada, dividiéndose en grupos que comparten preferencias. Que el concepto de bonito está tan democratizado  como corrientes ideológicas, grupos étnicos, grupos de edad, clases socioeconómicas, preferencias, estilos de vida,… existen. No importa que globalizado se encuentre el mundo, el concepto de belleza no ha podido unificarse. Los diseñadores aún dependen de la aprobación de los consumidores para imponer una tendencia y con suerte para que esta prevalezca con el tiempo y esta sea recordada como “algo bonito”.

Nota: Publicación de Freellustration_BLOG. Freellustration es un espacio que antecedió The Creative Bad y todas las publicaciones fueron importadas a este espacio.